Sevilla no se entiende sin su Real Fábrica, de la misma manera que la historia del tabaco, que partiendo de las vegas de Cuba remonta el Guadalquivir para llegar hasta los muros de este edificio monumental en el que la arquitectura, la artesanía, la historia y la literatura configuraron un espacio único para darle cobijo. Por ello, Tabacalera ha conmemorado el 250 Aniversario de la finalización de su obra con la creación de un humidor exclusivo y capaz de aglutinar elementos mágicos: Montecristo Carmen 250 Aniversario Real Fábrica de Tabaco de Sevilla.

Se trata de una edición limitada y exclusiva para el mercado español -realizada en colaboración con ST Dupont y La Cartuja de Sevilla- de 250 humidores que contienen cada uno de ellos 100 Habanos. El cedro de sus entrañas y el nogal de su corteza, obras de ST Dupont, expresan la increíble fusión del habano con la madera. La Cartuja de Sevilla pone el broche a estos humidores con la bella reproducción de la fábrica de tabaco sobre su tapa, que el tiempo adornará con su característico craquelado.

La vitola de galera elegida para este humidor es Pacos (cepo 49 x 180 mm) -inédita dentro de la marca- y recibe el nombre de Montecristo Carmen. Los tabacos han sido elaborados en la fábrica de H. Upmann de La Habana por un grupo de cinco de los torcedores más expertos de Habanos. El habano va vestido con dos anillas especiales que acompañan a la principal de la marca, una de ellas con el nombre de la vitola y la otra con el diseño de la fachada principal de la fábrica. Además, cada humidor viene acompañado de un libro cuidadosamente editado que trata acerca de la marca Montecristo, la historia de la fábrica, las cigarreras de Sevilla, del mito de Carmen y de los colaboradores que han hecho posible esta pieza de coleccionista.

La exclusiva edición Montecristo Carmen 250 Aniversario Real Fábrica de Tabaco de Sevilla está disponible a un precio de 30.000 euros el humidor.

Nota de cata
Vitola de galera: Pacos (cepo 49 x 180 mm, 15,9 gr).
Tiempo de fumada: 80-90 minutos aproximadamente.

El placer de fumar un habano se desvela con todos los sentidos. Este habano de capa carmelita natural, fina, suave y algo sedosa, sin grano, desprende un aroma intenso a tabaco, con matices florales, amaderados, tostados con puntas torrefactas y especiadas —algunas vagamente dulzonas—, que dejan recuerdos de cedro, café, cacao, pimienta y melaza. Sabe a tabaco con frutos secos y puntas de frutas maduras, cacao, pimienta y miel; terroso, tostado y torrefacto, especiado y algo dulzón de fondo. Deja recuerdos de cedro ahumado, avellana, musgo, café… y tiene un postgusto largo y cremoso. De fortaleza media al inicio, termina en medio-fuerte. Ofrece una combustión muy pareja y homogénea; su magnífico tiro permite amplias bocanadas y su ceniza es de color gris medio mate con algunas vetas de gris claro.