El Patronato del Real Alcázar de Sevilla confiaba hace dos años la redacción de un Plan de Conservación del edificio a la Fundación Santa María la Real, basándose en su experiencia de más de cuatro décadas dedicándose al estudio, restauración, conservación y difusión del patrimonio.

Tras varios meses de trabajo, el resultado ha visto la luz y se presentaba oficialmente este año, como la materialización de un instrumento que refuerza y completa la conservación preventiva que el propio Alcázar realiza desde hace tiempo.

El conjunto palaciego del Real Alcázar de Sevilla cuenta con la declaración de Patrimonio de la Humanidad desde 1987 y es el palacio real en uso más antiguo de Europa con reminiscencias de arte islámico, mudéjar, gótico, renacentista, manierista o barroco.

“Intervenir en este emblemático edificio nos ha ofrecido la oportunidad de continuar trabajando en el desarrollo de estrategias de conservación preventiva a través de la digitalización de las herramientas y los procesos en un conjunto monumental de primer orden, tanto por sus dimensiones como por su relevancia histórica”, explica Joaquín García Álvarez, director del proyecto en la Fundación Santa María la Real.

Así han desarrollado una plataforma que asume los principios del plan de conservación preventiva del Instituto del Patrimonio Cultural Español (IPCE), que determina que ésta debe buscar: “el máximo conocimiento del conjunto en todos sus aspectos, de gestión, materiales e inmateriales. Una adecuada identificación de los riesgos y una propuesta coherente de acciones”.

Activo, didáctico y fácil de actualizar
“Lo más importante es, quizá, que no hemos elaborado un documento que ocupe las baldas de una estantería, sino una herramienta de implantación sencilla que puede ser constantemente actualizada”, comenta García.

¿Cómo funciona? De modo muy resumido, podemos decir que los gestores del Real Alcázar tienen acceso a un panel de control o cuadro de mandos, que actúa como un gran repositorio de conocimiento e inventario digital. Desde aquí visualizan la información de cada uno de los espacios del edificio. Además, se ha incluido un compendio de actuaciones perfectamente calendarizadas y con su correspondiente seguimiento.

“Hemos utilizado el software libre Qgis, que nos ha permitido generar una base de datos donde realizar el registro, tanto de los elementos que componen el lugar como de los resultados de las inspecciones”. Además, “durante la fase de toma de datos se realizó una premonitorización con el sistema MHS de algunos de los espacios más relevantes para contribuir a una mejor caracterización del estado actual y los riesgos”.

Prevenir para minimizar las intervenciones
La principal aplicación del sistema desarrollado por la Fundación en el Alcázar de Sevilla es que permite a los gestores tener un control más directo, inmediato y detallado de los posibles riesgos. De este modo, con un conocimiento preciso de lo que está ocurriendo, es más fácil planificar intervenciones inmediatas y evitar costosas restauraciones.

El desarrollo tecnológico se ha acompañado con un diálogo permanente y una formación continua a los técnicos del Alcázar encargados de la conservación preventiva. Así, el plan incorpora de manera integral los planes parciales que ya se estaba desarrollando el Alcázar como los de las yeserías, los alfarjes mudéjares, las fuentes o en los revestimientos del Palacio Gótico.

En la elaboración del plan ha participado un equipo multidisciplinar de profesionales que ha tenido en cuenta la extensa normativa de protección del Alcázar. El resultado de su trabajo es que el edificio cuenta ya con un único repositorio de toda la información generada en torno a la conservación del monumento. Un inventario que se completa con la identificación de posibles riesgos y, a partir de ahí, diseña una propuesta de intervención, con recomendaciones de uso y conservación, perfectamente planificadas y organizadas.